Diario de una mujer prostituida. Mi primer bofetón

Pues si, el primero llego a los ¡cuatro o cinco años! No tenia yo mejor cosa que hacer, que poner la mejilla, para que me pegaran por primera vez… Desde pequeña me gusta el riesgo y la aventura. Estuve ingresada en la UCI a los pocos días de nacer; ya mi vida estuvo en peligro.

Desde mis primeros segundos, minutos, y días soy una aventurera apasionada, desde la cuna.

Mi infancia transcurrió, como la de una persona normal, como la de otro cualquier niño, rodeada de la familia, mis padres, mis abuelos, mis tíos y mis primos, con una pequeña peculiaridad, siempre me gustaba imitar a mi madre. Me ponía sus zapatos, me ponía sus sujetadores, empecé a ponerme guapa y pintarme los labios y la imitaba. Hasta ahí, bien. Era una cría con tres, cuatro años, la cual solo «jugaba» a imitar a su mamá.

Obviamente los recuerdos a esa edad son limitados, pero bueno, era el preludio de lo que iba venir después en mi adolescencia. Empecé la guardería. Hasta ahí normal. Una etapa de transición hasta que empieza el colegio, que es donde en realidad comienza mi historia y mi vida.

Mariola era pequeña, tímida, cariñosa, muy dulce, a la vez que tierna. Era una niña maravillosa, era lista, era aplicada, y muy estudiosa, pues bien, empiezan los problemas y el acoso escolar que por desgracia, muchos niños y niñas sufren en silencio. A Mariola le pasaban la mano, la aprobaban. Mariola, era una empollona, y Mariola era una «lista», no se lo ganaba por su esfuerzo y su dedicación. ¡Se lo regalaban todo!

Tenia a más de media clase encima. Se metían en el baño con ella (ni mear la dejaban tranquila), no se le vayan a ver las bragas rosas que mamá le había puesto ese día. Se reían y la tenían apartada, y solo era una «cría», solo era un foco de risas y de burlas. Prácticamente así toda la educación primaria, lo poco que estuvo en el colegio «de monjas», ellas miraban para otro lado. Los profesores estaban atent@s, pero tampoco tanto. La pegaban hasta que sus padres decidieron que su etapa escolar ya había acabado debido a ese problema. Fue en primero o segundo de primaria.

Mariola para lo que estaba preparada era para servir en una casa. Una niña analfabeta la cual no sabia apenas escribir ni leer. ¡Menuda odisea!

Fuente : Bebe y más

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