María colabora con Pozos de Pasión desde hace algunos meses con unos testimonios descarnados y llenos de sinceridad y emoción. Su historia explica mucho sobre la realidad de la prostitución.
María -34 años- carga con una cruz pesada y maciza desde que era una niña. El peso del juicio del resto de la humanidad se clava sobre sus hombros, la señala y la aparta por ser diferente. Muchas veces llora. En la escuela la pegaban, la insultaban y se reían de ella. A los nueve años sus padres la sacaron del colegio para que empezara a servir en una casa. Cocinaba, lavaba la ropa, planchaba y limpiaba la suciedad de una familia que la alimentaba con comida caducada, la humillaba y la maltrataba físicamente. A los 18 años empezó a prostituirse para abandonar aquella vida. Perdió su virginidad en la parte trasera de un coche, con un hombre que triplicaba su edad y que la hizo sangrar a cambio de veinte euros. Desde entonces ahí sigue. Camina sola de noche por el polígono de su pueblo mientras suplica a Dios que le dé fuerzas para seguir viviendo. El estigma de la transexualidad y la prostitución golpea mucho más fuerte cuando se ejerce en entornos rurales. Ésta es la Cruz de María. Es imposible conocer su historia sin conmoverse.
Origen: Transexual y prostituta de pueblo: La Cruz de María | El Día Digital | C-LM









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