En muchos vídeos que consumen nuestros adolescentes vemos la misma escena: una chica joven se arregla para salir y su pareja le dice que no se maquille, que no se vista “así”, que “no hace falta que se ponga tan guapa para los demás”. Puede parecer una anécdota, incluso una muestra de “celos románticos”. Desde la biología y la educación afectivo-sexual, es todo lo contrario.
Este texto está pensado para profesionales de la educación, la psicología y la salud mental que acompañan a adolescentes y jóvenes. Entender qué es el acicalamiento desde la biología ayuda a detectar a tiempo dinámicas disfuncionales de control y violencia de género.
El acicalamiento: mucho más que “ponerse guapo”

En prácticamente todos los vertebrados existe el acicalamiento:
- Cuida la piel y estructuras protectoras (pelo, uñas, plumas, escamas).
- Mantiene limpios orificios corporales (boca, oídos, zona genital, etc.).
- Facilita el buen funcionamiento del organismo y, por tanto, la salud.
Es, en esencia, una estrategia de autocuidado y autoestima corporal.
Pero tiene otra dimensión clave: el acicalamiento comunica. Informa al grupo sobre:
- Estado de salud
- Estado de ánimo
- Vitalidad y aptitud física
Ese mensaje llega a amigos, enemigos, competidores, depredadores… y, por supuesto, a posibles parejas sexuales.

En animales sociales: un lenguaje no verbal potente
En especies sociales como felinos y primates, el acicalamiento es también un lenguaje de vínculo:
- Refuerza la confianza y la familiaridad
- Reduce tensiones y conflictos
- Favorece la cooperación y la reconciliación
- Consolida lazos afectivos duraderos

En primates se observan patrones muy claros:
- Progenitores que acicalan a sus crías.
- Miembros del grupo que se acicalan entre sí para sellar alianzas.
- Parejas estables, como en macacos japoneses o capuchinos, que usan el acicalamiento para fortalecer su relación.
En bonobos y chimpancés, nuestros parientes más cercanos, el acicalamiento suele preceder o seguir al apareamiento, funcionando como un verdadero ritual de intimidad.

Del acicalamiento animal al beso, las caricias y los cosméticos
Algunos estudios sugieren que el beso humano podría derivar de esos rituales primates de limpieza mutua y unión social. Lo mismo podría decirse de muchas caricias corporales.

En los seres humanos, el acicalamiento ha dado lugar a:
- Productos de higiene y cuidado personal
- Cosméticos
- Adornos y ornamentos (peinados, maquillaje, joyería, moda…)
Todos ellos han adquirido un fuerte carácter simbólico y cultural, pero conservan sus objetivos biológicos básicos: mostrar autocuidado, autoestima, salud y aptitud ante el grupo.
Muchos ornamentos que usamos tienen un significado sexual específico, remarcando rasgos sexuales secundarios ya presentes en nuestra anatomía.
Ejemplos culturales (occidentales, de forma general):
- Hombres: recorte de pelo y barba, ropa que resalta hombros y musculatura.
- Mujeres: melena larga y cuidada como señal de salud, piel sin lesiones aparentes, ropa que remarca caderas asociadas a la capacidad reproductiva.

Por qué estos ornamentos no son para la infancia
Estos ornamentos sexualizados están reservados a personas adultas. En la infancia resultan perjudiciales, como explicaba en un artículo previo:
- Sexualizan prematuramente cuerpos inmaduros.
- Dificultan la vivencia segura del propio cuerpo.
- Abren la puerta a dinámicas de abuso.
No es casual que el término anglosajón grooming, utilizado para describir el proceso de manipulación en el abuso sexual infantil, signifique literalmente “acicalamiento”. Se trata de una perversión de un comportamiento que, en la edad adulta, tiene funciones adaptativas y de vínculo.
Su uso funcional es complejo, culturalmente codificado y requiere un largo aprendizaje guiado en la adolescencia por adultos de referencia con criterios de salud.
Autoestima, atractivo sexual y regalos de pareja
En nuestra especie, la autoestima y la aptitud percibida de una persona forman parte intrínseca de su atractivo sexual.
Por eso, en las relaciones de pareja son tan frecuentes los obsequios relacionados con el acicalamiento:
- Perfumes
- Ropa favorecedora o íntima
- Maquillaje, joyería, servicios de estética
En condiciones saludables, estos regalos se entienden como:
“Quiero que te sientas bien, fuerte, atractiva/o, segura/o”.

¿Qué revela un hombre que pide a su pareja que no se acicale?
Volvamos a la escena del vídeo: un joven pide a su compañera que no se arregle para salir, que “así llama la atención”, que se vista “más sencilla” si va a ver a otros.
Desde la biología y la psicología de la sexualidad, esto indica una clara disfuncionalidad sexual y afectiva:
- Va contra el principio básico de una relación saludable:
potenciar el autocuidado y la autoestima de la pareja. - Ataca el valor social de la mujer, su dignidad y su imagen en el grupo.
- Perjudica indirectamente a cualquier descendencia común, al minar el estatus y la fortaleza de la madre.
En términos evolutivos, estos comportamientos resultan difíciles de explicar como estrategia adaptativa:
el modelo de selección sexual de Darwin señala que quien asume mayor coste reproductivo (la hembra) es quien elige pareja. Los machos, en cambio, se esfuerzan en demostrar que serán una buena inversión para compensar los costes de gestación, parto y crianza.
Un hombre que menosprecia el acicalamiento, la salud y la autoestima de su pareja no es un buen candidato desde el punto de vista reproductivo ni del cuidado.
¿Por qué algunas mujeres se quedan en relaciones que dañan su autoestima?
Desde el punto de vista evolutivo, no es sencillo justificar que una mujer mantenga una relación con alguien que deteriora su imagen social y su bienestar.
Aquí entran en juego factores culturales, psicológicos y sociales:
- Interiorización de estereotipos de género y roles sumisos.
- Creencias románticas basadas en la posesión y los celos.
- Normalización del control y la humillación en la pareja.
- Falta de modelos sanos de relación afectivo-sexual.
Para profesionales de la educación y la salud mental, esto abre una puerta clara de intervención:
trabajar la elección de pareja y la identificación de señales tempranas de control.
De la inseguridad masculina a la violencia machista
Los comportamientos observados en este tipo de vídeos no son saludables biológicamente y se apoyan en una base cultural perversa:
- Estereotipos que fomentan la inseguridad de los chicos respecto a su atractivo y su capacidad para “retener” a una pareja.
- Modelos masculinos que recurren al chantaje emocional, la vigilancia, el control y la humillación.
- Modelos femeninos que premian la sumisión, el sacrificio y la renuncia al propio brillo.
Sendos comportamientos hacen imposible una relación sana y constituyen a menudo el punto de partida del maltrato psicológico y la violencia machista sistemática.
¿Quién educa en estos estereotipos hoy?
Podemos pensar en las familias, y en algunos casos es así. Pero hoy el peso principal recae en:
- Redes sociales y creadores de contenido
- Música y videoclips
- Pornografía de fácil acceso desde edades cada vez más tempranas
Estos referentes normalizan comportamientos disfuncionales que, en muchos casos, podríamos considerar abiertamente patológicos:
- Celos como prueba de amor
- Control del cuerpo y la ropa de la pareja
- Sexualización extrema de la imagen femenina
- Violencia física y sexual como “juego” o “fantasía”
Año tras año, los datos sobre relaciones afectivo-sexuales y delitos de agresión entre adolescentes son alarmantes. Las actitudes machistas no se quedan en despreciar el acicalamiento de la pareja, con frecuencia escalan hacia el daño físico y sexual.
Claves para la intervención educativa y clínica
Para profesionales de la educación y la salud mental, algunas líneas de trabajo concretas pueden ser:
- Visibilizar el acicalamiento como derecho al autocuidado, al placer estético y a la autoestima.
- Cuestionar la narrativa de los celos románticos y del control “por amor”.
- Trabajar con adolescentes la selección de pareja desde la biología evolutiva y la psicología:
¿qué comportamientos predicen cuidado, protección y salud mutua? - Analizar críticamente con el grupo mensajes de redes, música y pornografía sobre cuerpo, deseo y control.
- Acompañar a las familias para que se conviertan en referentes seguros y no deleguen toda la educación sexual en Internet.
Para seguir profundizando y trabajar con adolescentes
Si te interesa seguir profundizando en el impacto de la pornografía, los rituales sexuales y la construcción del cuerpo infantil y adolescente, te puede interesar el programa de la Clínica Universitaria de la URJC de:
Un espacio formativo pensado precisamente para profesionales de la educación, la psicología y la salud que quieren contar con herramientas sólidas, actualizadas y basadas en evidencia para:
- Detectar señales tempranas de riesgo.
- Intervenir en contextos educativos y clínicos.
- Diseñar programas de prevención con enfoque biológico, psicológico y social.
Este artículo ha sido formateado con la ayuda de la aplicación Consensus, un motor de búsqueda basado en inteligencia artificial para la investigación. Pruébelo en https://consensus.app







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