La exposición intrauterina a DDT aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama

Hoy, Día Mundial contra el Cáncer, diversos medios de comunicación han señalado que debido a la pandemia se están diagnosticando aproximadamente un 20% de los casos de cáncer. El hecho de que su origen sea multicausal dificulta saber si la exposición a un factor antecede al efecto, aunque cada vez hay mayor evidencia sobre la contribución de los factores ambientales (biológicos, físicos y químicos) en la probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer. Esto pone de manifiesto, aún más si cabe, la importancia de la medicina preventiva y de los hábitos de vida saludables. De entre el extenso listado de sustancias químicas a evitar por su potencial carcinogénico, nos vamos a centrar en el dicloro difenil tricloroetano (DDT).

¿Qué es el DDT y dónde se encuentra?

El DDT es un plaguicida que fue ampliamente utilizado en el control de insectos en cosechas agrícolas y de insectos portadores de enfermedades tales como la malaria, la fiebre amarilla o el tifus. Actualmente está prohibido en la mayoría de los países industrializados debido a sus efectos en la salud. Sin embargo, es muy resistente a la degradación y aún está presente en el medio ambiente y en el tejido adiposo de los organismos debido a su carácter liposoluble. Además, los niveles de este tipo de sustancias que se bioacumulan van aumentando conforme avanzamos a lo largo de las cadenas tróficas, proceso conocido como biomagnificación.

La exposición en humanos

Diversos estudios han reportado niveles de DDT o su metabolito DDE en muestras humanas décadas después de la prohibición de su uso. En este estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Granada encontraron DDE en tejido adiposo de todos los participantes (197 hombres y 190 mujeres, mayores de 18 años y residentes en la provincia de Granada). Los niveles en las mujeres prácticamente duplicaron a los detectados en hombres (a igualdad de edad, índice de masa corporal, lugar de residencia y hábitos de dieta), con niveles hasta un 40% superiores en las que habitaban en zonas rurales que en aquellas residentes en zonas urbanas. Los autores sostienen que los resultados observados podrían deberse a que “Las mujeres tienen, por lo general, menor actividad del citocromo P450 (grupo de enzimas encargado de metabolizar y eliminar los compuestos tóxicos a los que nos exponemos) y también un mayor porcentaje de grasa corporal, que es el tejido donde se acumula este plaguicida. Asimismo, las mujeres residentes en zonas rurales han tenido tradicionalmente menores posibilidades de acceso al sistema educativo, peores medidas de seguridad en el trabajo y mayor exposición a plaguicidas, por lo que suponen un colectivo de elevado riesgo para la exposición a estos y otros contaminantes ambientales”.

¿Qué podemos hacer para reducir nuestra exposición?

En este post anterior hay disponible una guía de recomendaciones para reducir la exposición a ésta y otras sustancias persistentes, especialmente importante en el caso de embarazadas y en periodo de lactancia, ya que se ha demostrado la transmisión de estos contaminantes al feto durante el embarazo.

Sus efectos… incluso décadas después

De entre los efectos en salud que se han descrito como consecuencia de la exposición al DDT, podemos destacar malformaciones en el tracto genitourinario en el nacimiento, o incluso a lo largo de la vida adulta de sus hij@s, tales como obesidad, alteraciones en el sistema nervioso o cáncer. En este sentido podemos citar un estudio reciente que relaciona la exposición a DDT en el útero y el riesgo de padecer cáncer de mama a los 52 años de edad, en base a la densidad mamográfica (factor de riesgo primario para el cáncer de mama, pre- y posmenopáusico). Ésta se encuentra condicionada por las exposiciones hormonales acumuladas a lo largo de la vida, pero en particular durante los periodos intrauterino, la menarquia, el embarazo y la lactancia. En este estudio participaron mujeres residentes en California y cuyos embarazos se desarrollaron entre 1959 y 1967. De entre las 309 hijas, aquellas con una exposición a DDT más elevada presentaron una mayor densidad mamaria, independientemente de su masa corporal en la mediana edad. En base a estos hallazgos, los autores estiman que las mujeres altamente expuestas a DDT en el útero podrían tener más de un 18% del riesgo de sufrir cáncer de mama.

Fuentes:

https://bit.ly/3cI8rgA

https://www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs35.html

Estudios originales:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23651776/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31711904/

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