Los padres no tienen derecho a cercenar la sexualidad de sus hijas amparándose en moralidad, pureza y castidad ¡No les pertenecen!

Vomitivo. Ni siquiera sabía lo que estaba viendo. Cuando Janan me lo ofreció, en mi ingenuidad pensé que, aunque desagradable, sería capaz de observar incólume la lesiones de una infibulación, la mutilación genital más brutal, la tipo IV. No podía estar más equivocada. Cuando intenté reconocer las partes de la vulva de la adolescente que... Leer más →

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