Investigando sobre los subgéneros del porno supuestamente “acordes” a los gustos femeninos ¿Sabíais que “Vixen” significa víbora, arpía, zorra?

Sigo con este compromiso en el que me he metido de comprobar por mí misma si mi opinión de que el porno es machista, violento y denigra a las mujeres es sólo fruto de mi falta de “cultura” pornográfica. Esta serie de artículos comenzó por ¿Por qué a las mujeres no nos gusta el porno? y siguió con ¿Qué debería tener una película porno para que nos gustara a las mujeres? Porque… sí, el sexo sí que nos gusta. Y mucho.

En Para opinar hay que conocer ¿Quizás el porno “Girlcum” se ajusta más a los gustos femeninos? hice un análisis de las características de las películas de esta productora (me han informado de que pertenece al subgénero female orgasm) y no salió muy beneficiado.

El segundo subgénero que me recomendó mi tertuliano habitante de las profundidades como de porno “sensible” con el placer femenino fue “Vixen”. Primer paso, buscar en el diccionario ¿Qué significa “Vixen” en inglés? Pues, la primera en la frente, significa: víblora, arpía, zorra.

¿Cómo me va a gustar un género en el que empiezan por insultarme? ¿Qué pasa? ¿Qué porque me gusta el sexo soy una arpía? A las buenas mujeres no les gusta el sexo, eso lo sabe todo el mundo ¿verdad? ¡Brrrrr! Sara, da igual, intenta mirarlo con objetividad, has prometido que lo harías.

El vídeo empieza con una pareja desnuda acostada en una cama de matrimonio bastante normal. Los dos son físicamente agraciados y de proporciones comunes, sin exageraciones. A pesar de su nombre ¿Tendrá este género los elementos que permitirían que una mujer encontrase erotismo placentero?

¡Ay, ay, ay! Caricias, besos… caricias, un par besos en los pezones ¿Tendrá este vídeo la sensualidad de un verdadero encuentro sexual? Felación y… ¡zas! coito. Pero ¡Qué manía! Con lo maravillosamente placenteras y excitantes que son las caricias y los besos desde la coronilla hasta el dedo gordo del pie, y qué empeño en ignorar esta realidad sexual ¿Así cómo se puede disfrutar plenamente del sexo?

Bueno, algunas sonrisas y miradas cómplices… bien, algo de humanidad. Los personajes no son máquinas sexuales, parecen personas… ¡Hasta que empieza el contorsionismo! Posturas imposibles para el común de los mortales. O bien posibles con dolor e incomodidad ¿De qué se supone que estaban disfrutando estos dos? ¿De sexo o de una sesión de gimnasia deportiva?

Más contorsionismo sin ningún tipo de sensualidad, se acabaron las caricias, la empatía, la ternura, solo genitales friccionando sin profilaxis de ningún tipo ¡Hala virus y bacterias que vienen y van!

Voy a insistir un poco más en lo pernicioso para la salud pública y para los propios trabajadores del porno que no utilicen condones, aunque ya he tratado largamente el tema en el artículo sobre el vídeo de “Girlcum”. La única forma de prevenir el contagio de enfermedades muy graves como el SIDA, la hepatitis C o el virus del papiloma humano que causa cáncer son los profilácticos.

Es inhumano que las productoras no permitan que sus trabajadores utilicen una fina herramienta que puede salvarles la vida. Son personas ejerciendo una actividad que rinde millones de beneficios a sus patronos, la seguridad e higiene es un derecho fundamental cuando la vida está en riesgo.

La legislación debería obligar a su uso y la administración sancionar duramente a aquellas empresas que lo incumplan. La sociedad se ha vuelto tremendamente sensible y exigente contra el maltrato animal. Cualquier película donde salgan animales incluye una declaración en la que se asegura que no han sufrido daño ¿Para cuándo la misma obligación a las empresas de la pornografía? ¡Que los actores y actrices son PERSONAS! ¡Que se merecen más consideración que los animales!

¡Pues sí! Los aficionados dirán que no, claro. Pero es que no son muy objetivos. Algunos cuya sexualidad se ha desarrollado con el porno llegan a ser verdaderos adictos que tienen dificultades para excitarse sin la herramienta pornográfica ficticia lo cual, evidentemente, es una merma importante para una vida sexual satisfactoria en una interacción humana real (https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/ninas-pornografia_6_1004809530.html).

Además, los riesgos a los que se obliga a los trabajadores del porno por motivos… no sé ¿estéticos? Transmite al público la falsa impresión de que todo el mundo practica el sexo sin protección, incluso que es más placentero. Los adolescentes son las primeras víctimas inocentes de esa falacia implícita que asimilan el mensaje subliminal de que los preservativos restan placer e incluso “virilidad” al acto. El resultado son embarazos y abortos no deseados, SIDA, hepatitis B/C, clamidia, sífilis, gonorrea, papiloma humano causante de cáncer… ¡Un desastre para la salud pública!

Bueno, sigo con el vídeo de la “víbora” porque, después de mucha monotonía en el contorsionismo coital, en un momento dado, ella le pide a su pareja, dulcemente y con mucha ilusión, que le manche la cara con su semen. Él la hace feliz dejando que le realice una felación sin ni siquiera una caricia en la cabeza o en el pelo o la cara ¡Menuda “arpía”! ¿Verdad?

Todo el vídeo está lleno de una perversidad retorcida que denigra a la mujer. Resulta que si disfrutas del sexo eres una zorra. Pero es que además de que te insulten y te humillen tienes que rendir culto al semen masculino ¡Como si fuera un dios! Muchas mujeres, para ser aceptadas, complacer a sus parejas y parecer liberadas entran en esta paranoia bipolar de rendir culto a aquel que te humilla para disfrutar del sexo.

¡No es necesario! Chicas, no es necesario dejar que te humillen para disfrutar del sexo. No hace falta ser una zorra, ni dar culto al pene. Podemos disfrutar de ambas cosas con hombres que nos respetan y nos dan placer si sentirse superiores. Sólo hay que dejárselo claro desde el principio. La mayoría lo entienden, sobre todo cuando se dan cuenta de que el placer que obtienen en una relación igualitaria es enorme, trascendente, sensual, sencillo y sin neuras bipolares.

Por supuesto, en este vídeo el clítoris o la vulva o cualquier otra parte de ella no se consideran zonas erógenas, sólo el interior de su vagina y, aparentemente, su boca. Pero, oye, ella, encantada y sonriente a pesar de no haber dado signos de haber alcanzado un solo orgasmo. Al menos, en este vídeo él sí da signos claramente reconocibles, aunque tampoco es de extrañar. Es porno hecho por hombres para hombres. Mi contertulio está bastante errado en sus apreciaciones sobre lo que gusta a una mujer. A continuación relleno mi tablita de evaluación más o menos sistemática de este vídeo “Vixen”.

Tabla 1. Calificación de diferentes valores positivos y negativos del vídeo evaluado. Una estrella significa nulo o mínimo y cinco estrellas máximo.

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